Chora es la capital de Amorgos y es una verdadera joya. Aferrada en lo alto de una fortaleza, esta ciudad de origen medieval se ha desarrollado en torno a un diente de roca sobre el que los venecianos construyeron el Kastro (o castillo). A sus pies se encuentra el pueblo, con un laberinto de callejones blancos, techos clásicos pintados de azul, buganvillas en flor, tiendas de artesanía, restaurantes y pequeñas terrazas panorámicas. En lo alto del pueblo están los típicos molinos de las Cícladas. Sube aquí para ver la puesta de sol; desde aquí puedes ver casi toda la isla y la vista te quitará el aliento.