¿Alguna vez has pensado en una piedra como un ser vivo? Es difícil de creer, pero en Rumania, a 35 kilómetros de Ramnicu Valcea, se han descubierto rocas excepcionales, capaces de crecer y reproducirse como las plantas, reaccionando en contacto con el agua.
Los trovadores, así es como se llaman, tienen características tan únicas que se consideran rocas "vivas". Formaciones de 6-8 milímetros, pueden formarse en rocas de 6 a 10 metros de diámetro. Crecimientos asombrosos, aunque en tiempos muy largos: en promedio, para un crecimiento de 5 centímetros se necesitan 1200 años. Trovant, en rumano, significa "arena cementada". Los geólogos piensan que estas extraordinarias piedras primordiales se formaron hace 6 millones de años y que su aumento de volumen se debe a la alta concentración de sales minerales que se encuentran en su "mezcla" de arenisca: una compleja estratificación de arena cementada con carbonato y agua calcárea.
Y cuando el agua de lluvia entra en contacto con los productos químicos que la forman, se genera un aumento repentino de la presión interna, desencadenando el característico "crecimiento". Analizando una sección del trovante es de hecho posible ver en su interior una serie de círculos concéntricos que se asemejan a los de los troncos de los árboles. Las rocas vivas de hoy en día se pueden admirar en la reserva natural de Muzeul Trovantilor gestionada por la asociación Kogayon bajo el patrocinio de la UNESCO. Aquí encontrarás la mayor concentración.
Pero hay más de una docena de sitios rumanos donde se han identificado otras piedras con las mismas características, diferentes del resto del mundo.