Rodeada por tres lados por el lago de Zúrich, la antigua ciudad de Rapperswil y su castillo del siglo XIII desempeñaron en su día un papel fundamental en el control del paso de los barcos por el agua. El castillo de Rapperswil es el punto de referencia de la pintoresca "Ciudad de las Rosas". El castillo, que se construyó a finales del siglo XII y se renovó posteriormente en varias ocasiones, puede verse desde lejos. Se eleva en lo alto de la ciudad, en lo alto de una larga colina rocosa llamada Lindenhof. Con el tiempo, la torre del homenaje de forma triangular se deterioró y en 1870 fue alquilada por un emigrante polaco llamado conde Wladyslaw Broel-Plater. El conde restauró el castillo y lo abrió como Museo Nacional Polaco. Al visitar el museo, podrás ver los interiores de las salas de estado y de las mazmorras, todos restaurados en su gloria medieval original. En esta zona se encuentra el viñedo más antiguo del lago de Zúrich, en el que se cultivan las maravillosas uvas Blauburgunder (Pinot Noir).