Un lago escondido en el corazón de los Balcanes, anidado entre Macedonia y Albania, uno de los más profundos del mundo y el más antiguo de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ohrid es una maravilla de la naturaleza, una joya conocida por pocos, y un lugar rico en patrimonio cultural donde te conquista una paz y una tranquilidad que en otros lugares de Europa ya no recordamos. El centro histórico de Ohrid es un sueño: casas otomanas, calles empedradas, iglesias ortodoxas, plazas escondidas y muros de piedra seca donde los gatos duermen en paz. Vale la pena tomarse un tiempo para caminar por las estrechas calles de la ciudad y admirar cada uno de los detalles de esta maravilla que forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979. Tras una visita a la Casa Robevi, una majestuosa casa de estilo otomano del siglo XIX perteneciente a una de las familias más ricas de Macedonia, que alberga ahora el Museo Nacional, que cuenta con una prestigiosa colección de hallazgos arqueológicos encontrados en la zona, y la Catedral Sveta Sofja, que alberga preciosos frescos que datan del siglo XI, llegará a la Iglesia de Sveti Jovan Kaneo. Será por la sacralidad del lugar (la iglesia está de hecho dedicada a Juan de Patmos considerado por muchos estudiosos como el apóstol Juan, autor del Libro del Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento), será por las maravillosas vistas que ofrece sobre el lago, será por el exuberante bosque que lo bordea, pero es imposible no dejarse seducir por la elegancia y el encanto de este lugar.