El Museo de la Comida Asquerosa, no está en la lista de visitas obligadas de las personas que quieren tener una experiencia culinaria única en la vida. Sin embargo, consigue redefinir todo lo que un visitante ha imaginado (y olido) sobre una comida. El lugar no es para....... Ah, y si su estómago es sensible, tal vez quiera tener cierta precaución antes de entrar. La comida es mucho más que el sustento. Los alimentos curiosos de culturas exóticas siempre nos han fascinado. Los alimentos desconocidos pueden ser deliciosos, o pueden ser más bien un gusto adquirido. Aunque las diferencias culturales suelen separarnos y crear fronteras, la comida también puede conectarnos. Compartir una comida es la mejor manera de convertir a los desconocidos en amigos. La función evolutiva del asco es ayudarnos a evitar las enfermedades y los alimentos inseguros. El asco es una de las seis emociones humanas fundamentales. Aunque la emoción es universal, los alimentos que nos parecen repugnantes no lo son. Lo que es delicioso para una persona puede ser repugnante para otra. El Museo de la Comida Repugnante invita a los visitantes a explorar el mundo de la comida y a desafiar sus nociones de lo que es y lo que no es comestible. ¿Podría el cambio de nuestras ideas sobre el asco ayudarnos a adoptar los alimentos ambientalmente sostenibles del futuro? La exposición cuenta con 80 de los alimentos más repugnantes del mundo. Los visitantes aventureros apreciarán la oportunidad de oler y probar algunos de estos alimentos notorios. ¿Se atreve a oler el queso más apestoso del mundo? ¿O a probar los dulces hechos con productos químicos limpiadores de metales?