Viajar por la India y no entrar en los templos es como viajar por Italia sin visitar sus iglesias: se pierde un enorme patrimonio artístico y una de las mejores oportunidades de conocer la cultura más profunda. El templo puede dejarnos desconcertados porque todo es intenso y desconocido: aire lleno de fuertes olores, enjambre desordenado de devotos empeñados en actividades misteriosas, miradas autoritarias de los brahmanes, los sacerdotes. Y una gran confusión acústica: uno no va al templo a rezar en silencio, sino a visitar al dios que vive allí y participar en su presencia. Es bueno saber cómo comportarse para no ofender a nadie. Las costumbres y los hábitos cambian de una región a otra, con diferencias considerables de norte a sur, pero hay algunas reglas que deben respetarse en todas partes: La ropa debe ser decente: sin hombros desnudos (para las mujeres mientras que en el sur es obligatorio que los hombres vayan con el pecho desnudo), pantalones largos o faldas. No es necesario cubrirse la cabeza,