A media hora en coche de Cartagena, la Playa de Calblanque forma parte de una reserva natural que, en 1987, fue declarada zona protegida por su abundancia de fauna y flora. Las gaviotas y los chorlitos coexisten con formas raras de margaritas y perejil marino. Las aguas son cristalinas, la arena un ocre dorado y las escarpadas colinas verdes enmarcan toda la zona. Pero lo más importante es que, a diferencia de muchas playas del Mediterráneo, Calblanque nunca está llena. (Tenga en cuenta que no hay acceso en coche en julio y agosto).