El "Bosque Fantasma" es un destino popular para los amantes de la naturaleza. Fue declarado reserva natural en 1943. Con una anchura de unos 100 metros y una longitud de unos 1.300 metros, forma parte de la zona forestal de Nienhäger Holz. Los lugareños dicen que el bosque es "donde el viento siega la hierba", ya que las hierbas dobladas por la brisa marina parecen tener todas la misma longitud.
Los robles, hayas, carpes y fresnos tienen entre 90 y 170 años. Están relativamente separados entre sí. Apenas crecen arbustos entre ellos: hay mucho espacio para la luz y la sombra. Durante décadas, el viento salado y húmedo del Mar Báltico y las numerosas tormentas han moldeado el aspecto del bosque. Las copas y los troncos que parecen huir del viento se llaman también "huir del viento".
Las formas inusuales y a veces extrañas de los árboles crean una atmósfera mística, especialmente al atardecer, cuando hay niebla y viento, e inevitablemente estimulan la imaginación de los visitantes. Fantasmas, espíritus y criaturas míticas parecen dar vida a las ramas y ramitas de forma maravillosa.
El bosque fantasma es realmente especial. Hay que experimentar la atmósfera cuando se recorre en bicicleta. Un hermoso pedazo de naturaleza con una gran vista del mar.