En el corazón de la región de Santarém, en Portugal, se erige un antiguo monumento que cuenta historias de un pasado remoto: la Anta da Foz do Rio Frio. Esta tumba megalítica, conocida también como Anta da Casa dos Mouros, data de un período comprendido entre el 3500 y el 4000 a.C., colocándola en el Neolítico medio-tardío. Situada en el municipio de Mação, precisamente en Ortiga, es el único dolmen de la zona que aún se mantiene en pie, un verdadero testigo silencioso de épocas pasadas.
El dolmen se encuentra en una meseta que domina el río Tajo, ofreciendo una vista panorámica encantadora sobre el valle circundante. Sus coordenadas, 39.4741993, -8.0633732, lo posicionan como un punto estratégico para comprender las dinámicas de asentamiento humano en esta parte de Portugal. Descubierta en los años 70 y posteriormente excavada en 1982, la Anta da Foz do Rio Frio ha revelado numerosos hallazgos, enriqueciendo el conocimiento histórico de la región.
Historia y orígenes
La Anta da Foz do Rio Frio es un ejemplo extraordinario de arquitectura funeraria megalítica. Este tipo de estructura, caracterizada por grandes losas de piedra, se utilizaba para enterrar a los difuntos, sugiriendo que las comunidades prehistóricas ya habían desarrollado rituales complejos relacionados con la muerte y el más allá. El descubrimiento de herramientas de piedra y de un puñal de cobre durante las excavaciones testimonia la habilidad artesanal de los antiguos habitantes de esta zona.
El dolmen fue identificado y estudiado por Maria Amélia Horta Pereira y Thomas Bubner, quienes, junto a un grupo de jóvenes asistentes, trabajaron para devolverle su forma original. La reestructuración implicó la restauración de las piedras caídas y el refuerzo de la estructura con materiales naturales y cementicios, preservando así un importante testimonio del pasado.