Annaba es sin duda una de las ciudades más bellas de Argelia. El excelente puerto natural de Annaba, su proximidad al agua dulce y unas tierras de cultivo muy fértiles atrajeron aquí a los fenicios hace unos 3.000 años. Desde entonces, la gente vive, trabaja y sueña en Annaba. El antiguo residente más famoso de la ciudad es San Agustín, y se cree que aún pueden verse vestigios de la iglesia en la que enseñó y predicó entre las flores y las ruinas romanas de Hippo Regius que se encuentran bajo la moderna basílica dedicada a él. Pero Annaba no es sólo religión y ruinas. El centro de la ciudad es un elegante ejemplo de la arquitectura colonial francesa, y a sus alrededores se extienden una serie de hermosas playas para divertirse en verano.