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Bodegas El Grifo: vinos volcánicos de Lanzarote

LZ-30, Km 11, 35559 San Bartolomé, Las Palmas, Spagna ★★★★☆ 0 views
Rania Nadal
35559 San Bartolomé
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Cada fila de vides en Lanzarote cuenta una historia de resistencia. Los agricultores de la isla, hace siglos, aprendieron a cavar agujeros individuales en la lava negra para proteger cada planta del viento alisio y para capturar la humedad nocturna. El resultado es un paisaje vitivinícola único en el mundo, hecho de miles de pequeños cráteres artificiales dispuestos en filas ordenadas sobre terreno volcánico oscuro. Es en este contexto donde se encuentra Bodegas El Grifo, una de las bodegas más antiguas de las Islas Canarias.

Fundada en 1775, El Grifo es considerada una de las bodegas más longevas no solo de Lanzarote sino de todo el archipiélago de las Canarias. La bodega se encuentra en la zona vitivinícola central de la isla, en el municipio de San Bartolomé, corazón de la denominación de origen D.O. Lanzarote. Visitarla significa entrar en contacto con una tradición vinícola que ha atravesado siglos de historia insular, adaptándose a condiciones ambientales extremas que en otros lugares habrían hecho imposible cualquier cultivo.

El terroir volcánico: qué se ve y se toca

Al caminar entre los viñedos de El Grifo, lo primero que impacta es el color. El suelo está casi enteramente compuesto de lapilli volcánicos, llamados localmente picón, una capa de material poroso de color gris-negro que cubre la tierra fértil subyacente. Este material, depositado por las erupciones del siglo XVIII, absorbe la humedad durante la noche y la libera lentamente a las raíces de las vides durante el día, haciendo innecesario el riego en una isla donde las lluvias son rarísimas.

Las vides crecen en depresiones excavadas a mano, llamadas hoyos, protegidas por muros semicirculares de piedra volcánica negra que actúan como barrera contra el viento. Cada planta ocupa su espacio individual. La variedad predominante es la Malvasía Volcánica, una uva autóctona que produce vinos blancos con aromas intensos y una característica mineralidad. Observar de cerca estas estructuras es ya en sí mismo una experiencia visual notable, muy diferente a cualquier otro viñedo europeo.

Los vinos: perfiles y degustación

El Grifo produce diversas tipologías de vino, pero los blancos de Malvasía son el punto de referencia de la bodega. Existen versiones secas y versiones semidulces, estas últimas con una larga tradición histórica ligada a la exportación hacia los mercados europeos en los siglos pasados. Al paladar, los blancos secos muestran notas de fruta tropical, flores blancas y una salinidad de fondo que recuerda al mar, efecto directo del terroir volcánico y de la cercanía al Atlántico.

La bodega produce también vinos de Listán Negro, variedad de uva tinta autóctona, menos conocidos pero interesantes para quienes quieren explorar la producción local más allá de los blancos. Durante la visita con degustación es posible probar más etiquetas en secuencia, comparando directamente las diferencias entre las versiones tranquilas, espumosas y dulces. El personal de la bodega explica con precisión las características de cada vino, haciendo que la degustación sea informativa incluso para quienes no tienen una preparación específica.

El Museo del Vino y la historia de la bodega

Dentro de la propiedad se encuentra el Museo del Vino El Grifo, uno de los aspectos más interesantes para los visitantes curiosos de la historia local. La colección incluye antiguos instrumentos para la vinificación, documentos históricos y equipos originales que datan de siglos pasados. Es uno de los museos del vino más completos de las Canarias y permite entender cómo se producía el vino en la isla antes de la llegada de las tecnologías modernas.

Las bodegas subterráneas, donde reposan los barriles, son visitables y ofrecen un contraste térmico marcado con respecto al calor exterior. La temperatura constante dentro de las galerías es esencial para la correcta maduración de los vinos. La arquitectura de la bodega mezcla estructuras históricas y ambientes más recientes, construidos para ampliar la capacidad productiva sin desnaturalizar la identidad del lugar.

Consejos prácticos para la visita

El Grifo se encuentra en la carretera principal que atraviesa la zona vitivinícola de San Bartolomé, fácilmente accesible en coche desde la capital Arrecife en aproximadamente 15-20 minutos. No hay un enlace directo con el transporte público frecuente, por lo que alquilar un coche es la solución más cómoda. La bodega está abierta al público con horarios regulares, pero se recomienda verificar los horarios actualizados en el sitio oficial antes de partir, ya que pueden variar entre la temporada alta y baja.

El mejor momento para visitar es por la mañana, cuando las temperaturas son más frescas y el lugar está menos concurrido. Prever al menos dos horas para visitar el museo, los viñedos y hacer una degustación con calma. Quien conduce no puede participar en la degustación alcohólica, pero la bodega ofrece alternativas sin alcohol. Comprar al menos una botella directamente en la bodega es una buena idea: los precios están en línea con los de la gran distribución local, pero la selección es más amplia y los vinos son frescos de producción.

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